Hoy amaneció lloviendo y, en lo personal, son hermosas estas mañanas grises y húmedas donde luego se respiran esos aromas a estepa patagónica.
Hace ya unos días que se siente el otoño. Estamos llegando al cambio de estación - el equinoccio -, ese pasaje en el que dejamos una energía más cálida (yang) para entrar en otra más fría (yin). Y así como lo vemos en la naturaleza, también lo percibimos en el cuerpo.
Desde la Medicina China, el otoño se asocia a la tristeza y la melancolía, y también a lo respiratorio: resfríos, tos, catarros. Al cambiar de polaridad - de yang a yin -, se abre un tiempo de limpieza y depuración.
Los órganos que piden más atención son los pulmones - donde se purifica la sangre -, el intestino grueso - por donde eliminamos lo que no nutre - y la piel, que también ayuda a eliminar toxinas y es considerada un “pulmón” más.
La llegada del otoño es una invitación a soltar: descartar lo que ya no usamos, lo que no nos sirve, lo que no necesitamos.
Es un tiempo propicio para depurar, limpiar y desintoxicar el cuerpo - físico y mental - y así prepararnos para el invierno.
En este proceso, la respiración consciente se vuelve una gran aliada: oxigena, ordena y renueva la energía vital.
Pequeños gestos para acompañar este tiempo:
respiración consciente: tomarnos unos minutos al día para observar la respiración. Inhalar y exhalar por la nariz, con la atención puesta solo en ese movimiento. Simple, pero profundo.
infusiones que abrigan y depuran: jengibre, limón y miel; hinojo y anís verde; ortiga; té de cebolla; o simplemente agua tibia, pueden convertirse en pequeños rituales que acompañen al cuerpo.
automasaje: masajear el abdomen con movimientos circulares, de derecha a izquierda, para acompañar el trabajo del colon. Antes de dormir, masajear los pies con aceite tibio para favorecer el descanso.
conectar con la naturaleza (donde estés): en la ciudad, en una plaza entre a´rboles y plantas; en el campo, entre monte o estepa; cerca del agua, con el fluir de un lago o río, o con la brisa del mar. Siempre hay una forma de volver.
Otoño es, también, una invitación a ir hacia adentro.
A respirar más lento.
A soltar lo que pesa.
A hacer espacio.
Y en ese gesto simple de respirar, quizás encontremos una forma amorosa de transitar este cambio.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario